Los Valles Secos, el lugar donde no llueve desde hace 2 millones de años


En la Antártida hay un territorio en el cual no llueve desde hace 2 millones de años. Los Valles secos, el lugar con la sequía más larga de la historia.

Los Valles Secos ubicados en el sector oeste de McMurdo, Antártida, son uno de los lugares más extremos y singulares del planeta, no sólo por sus bajas temperaturas y mortales vientos, sino porque esta región de 4800Km² es además el único lugar del planeta a cielo abierto sin precipitaciones, haciéndolo así el lugar con la sequía más larga de la historia.

Durante varias décadas su difícil acceso hizo de su estudio una tarea casi imposible, pero que finalmente se logró entender gracias al arduo trabajo de varios equipos de geólogos y climatólogos que realizaron expediciones al Lago Bonney.


La superficie de dicho lago se congeló hace cientos de miles de años y desde el cual se alimentan de manera subterránea las espectaculares cascadas de sangre (cascadas que se tornan de color rojo sangre intenso debido a su altísimo contenido de hierro y el cual es además contrastado fuertemente por el blanco del glaciar, dando la ilusión que la tierra se está desangrando), y el Río Ónix, alimentado por múltiples glaciares con origen en el Valle de Wright y fin en el Lago Vanda, el cual es además una rareza en el planeta tierra ya que no tiene desemboque físico alguno, sino que su nivel de agua se mantiene relativamente constante mediante evaporación.

Uno de los mayores misterios, sin embargo, fue el hecho que esta región es el único lugar a cielo abierto del planeta donde no llueve, no desde hace mil, ni cien mil sino desde hace más de 2 millones de años.


Tras décadas de investigación se logró determinar el por qué, y esto es básicamente una combinación de factores geográficos y meteorológicos. Los valles están rodeados por cadenas montañosas y glaciares que forman una especie de olla con éstos en el medio, las bajas temperaturas, la lenta evaporación y los vientos catabáticos que arrastran la humedad en el aire hacen el resto.

Dichos vientos se originan en los puntos más altos de los glaciares durante la noche, cuando el suelo se enfría y al entrar en contacto con éste el aire se enfría por radiación llevando a que las partículas de humedad que acarrea se cristalicen volviéndose así mucho más denso.

Esto conlleva a que entonces ese aire más denso descienda por la montaña a gran velocidad. Como durante el descenso el viento permanece en contacto con el suelo glaciar, a pesar de que aumenta la presión y se genera cierto calor por compresión, la perdida neta de calor sigue siendo mayor a la ganancia, por lo que las partículas que acarrea permanecen cristalizadas.

Es un proceso es enteramente adiabático (es decir, no intercambia calor con el medio) lo que lleva a que el movimiento del aire continué a través del valle hasta desembocar en los llanos aledaños y no se estanque o retenga en este, como puede llegar a ocurrir en los valles de montaña en el resto del planeta tierra.

Gracias a Rachel Valletta y su equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania que estudiaron los restos de berilio-10 en varias muestras sedimentarias tomadas a lo largo de los Valles Secos, isótopo que es arrastrado desde la atmósfera hacia la superficie por la lluvia, sabemos que en dichos valles no ha llovido desde hace más de 2 millones de años.

Y es así que estas tierras permanecerán sin lluvia por millones de años más, a menos que el clima cambie drásticamente y el ecosistema de la Antártida se desestabilice por completo como indican las proyecciones del cambio climático.

(Fuente: Anfrix) 

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