Hasta en momentos en los que nos encontramos rodeados de estrés podemos llegar a encontrar la forma de sentirnos satisfechos.
Los emprendedores y cualquier profesional en general nos sometemos a grandes niveles de estrés. Hay situaciones en las que es complicado sentirse bien, dado que la carga laboral y la presión se pueden hacer con nosotros. En ese tipo de momentos es cuando lo vemos todo oscuro, negro y muy complicado. Pero lo cierto es que hasta en ese tipo de situaciones hay oportunidades para que nos sintamos bien y podamos encontrar una forma de sentirnos satisfechos. Sin duda algo muy positivo, dado que si lo hacemos lo más probable es que aportemos más energía a nuestro cuerpo y mente y podamos avanzar de forma más sólida en nuestro camino por completar tareas.
1. Concéntrate en lo que importa
Nuestra primera reacción en una situación de estrés es de saltar y volcarnos al 100% con la tarea más urgente. Pero apagar el fuego que más nos está preocupando no nos ayudará tanto como imaginamos. No es que tengamos que ignorar todo lo que nos preocupa, por supuesto, pero sí intentar equilibrar de manera que podamos avanzar hacia completar la tarea urgente en la que estamos trabajando y que al mismo tiempo podamos realizar otros trabajos que nos ayuden a sentirnos mejor.
Muchas veces dejamos de lado tareas que nos satisfacen dentro de nuestras posibilidades, pero que resultan menos urgentes que otras. Intentemos no hacerlo. Dediquemos tiempo a todo por mucho que signifique que apagar el gran fuego que tenemos que apagar sea un poco más lento y lleve más tiempo.
2. No te detengas
Una de las cosas que nos hará sentirnos mejor es ver que todo avanza y que no nos detenemos. Uno de los principales problemas con los que nos podemos encontrar es la pérdida de fuelle y energía. Esto es lo que nos pasa cuando estamos tan concentrados en una tarea que, cuando la terminamos, nos produce una sensación de cansancio enorme. Es como si todo se detuviera a nuestro alrededor y no pudiéramos continuar, teniendo al mismo tiempo el sentimiento de haber llegado a hacer aquello que necesitábamos hacer. Pero es una sensación de falsa tranquilidad, porque si en ese momento nos detenemos y no nos ocupamos de otras tareas, lo que ocurrirá es que muy pronto volveremos a encontrarnos en el mismo tipo de problema y estaremos dentro de un bucle.
(Fuente: A República)



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