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NEP/ 26 de julio del 2018 - Por: Gimena Rojas Esté 

Hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumidos por las personas. Cerca del 60 % de los desperdicios alimentarios tienen su origen en el entorno doméstico y en la mayoría de los casos, estos productos ni siquiera llegaron a ser consumidos

Es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos utilizados en la producción de esos alimentos. 

Para reducir las pérdidas y los desperdicios de alimentos, la FAO plantea impulsar un concepto más amplio de promoción de sistemas alimentarios sostenibles que abarca, por un lado, la producción sostenible de alimentos y, por otro, las dietas y el consumo sostenibles. 

Si cerca del 60% de los desperdicios alimentarios ocurren en el hogar, es hora de hacer algo. 

Es por esto, que la FAO propone desarrollar e implementar el programa para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. El funcionamiento de esta iniciativa global se fundamenta en cuatro pilares: 

• La sensibilización sobre su impacto y soluciones para la pérdida y el desperdicio de alimentos. 

 La colaboración y coordinación de iniciativas a nivel mundial sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. 

 Desarrollo de políticas, estrategias y programas para la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. 

 Apoyo a los programas y proyectos de inversión implementados por los sectores público y privado. 


En el mundo, algunas iniciativas ya comienzan a ser recibidas con buena receptividad por la comunidad como disminuir los precios de los productos próximos a su fecha de vencimiento e implementar dispositivos para compartir con las personas de la calle, comida que aún se puede consumir, y prefieren donar antes de botar. 

Sin embargo, en el hogar se siguen perdiendo los alimentos por lo cual el problema también requiere voluntad y conciencia en la población, fundamentalmente porque depende del individuo ajustar sus hábitos cotidianos. 

Para ello, algunas de las recomendaciones es almacenar adecuadamente los alimentos después de cocinar, no esperar más de 30 minutos para refrigerarlos. Congelar es también una magnifica manera de conservar los alimentos por más tiempo y evitar el desperdicio. 

Es tiempo de dar la bienvenida a algunos insumos que seguramente consideras desperdicio y son muy nutritivos: las semillas de la auyama por ejemplo, así como la del melón, son ricas en minerales con ellas puedes hacer un sustituto del queso parmesano. 

Las cáscaras de tubérculos y vegetales son deliciosas y aportan fibra a tu alimentación. Pueden comenzar por dejar de pelar las papas, batatas y zanahorias, así como vegetales tipo calabacín y berenjenas disminuyendo el desperdicio mientras te alimentas. 

Esto se trata de transformar nuestra cultura consumista, entender que el planeta requiere de humanos menos depredadores y más comprometidos con el desarrollo sustentable. No desperdiciar los alimentos es vivir en armonía con lo que nos rodea.


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