Hacer marketing responsable con los niños es fundamental para que nuestra marca pueda crecer en este segmento del mercado.
Cuando planificamos una estrategia de marketing siempre tenemos que intentar ser socialmente responsables. Es crucial que pensemos en cuestiones éticas y que no solo tengamos en mente vender. Porque de hacerlo estaremos sacrificando un éxito futuro en el cual las decisiones que hemos tomado ahora pueden explotarnos en la cara. Y si hablamos del marketing enfocado a los niños la situación todavía resulta más sensible, porque sabemos que para quienes utilizan técnicas de marketing poco honorables son una «presa fácil». Por ello tenemos que intentar protegerles el doble de lo que tenemos en cuenta cuando dirigimos nuestra iniciativa de marketing al sector demográfico de los adultos.
De base lo que debemos pensar es que el marketing es malo para los niños porque jugamos con sus emociones en un periodo de su vida en el cual, como indicamos, son frágiles y fácilmente influenciables. Por ello el riesgo y la sensibilidad que hay que tener con ellos es superior. Tenemos que alejarnos de la idea de que lo mejor es enfocar el marketing hacia la conquista del sentimiento del niño, porque lo que deberíamos intentar es buscar la parte intelectual de este tipo de cliente.
Y esto significa que el niño sea capaz de ver y desear el valor real del producto y no un reclamo que se esté poniendo delante de él. Este es el motivo por el cual se desaconsejan de forma absoluta las campañas de marketing enfocadas a los niños que hacen uso de la imagen de una persona famosa para atraerles. Esto se sigue haciendo entre adultos, pero entonces ya se tiene en cuenta que la mentalidad del adulto está más preparada para entender el tipo de marketing que se está haciendo a su alrededor (aunque también es un tema abierto a debate).
Dicho esto podemos tener en cuenta, como decimos, una serie de temas de los cuales debemos mentalizarnos y que nos pueden ayudar a sentirnos mejor cuando definimos el marketing de nuestra compañía enfocado a los niños. Lo primero que tenemos que hacer es ser transparentes y contar con el beneplácito de los padres. Nunca intentemos hacer marketing de un producto de manera que sepamos que solo el niño podrá conectar con el artículo y que los padres se perderán en un mar de dudas y sospechas. El principal motivo de ello reside en que es verdad que conseguiremos conquistar al niño y que lo que quieren los niños normalmente lo consiguen, pero si no tenemos el apoyo de los padres nuestra relación con esos niños terminará en cuanto otro producto les llame más la atención. Si en su lugar conquistamos a los padres, estos serán los primeros que recurrirán a nuestros productos y quienes confiarán en ellos incluso por encima de las peticiones de sus hijos. Así que un marketing bien afinado que tenga en cuenta a los progenitores, nos abrirá muchas puertas.
(Fuente: A República)



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