Añadir alegría no solo nos acomoda en una actitud de aprendices felices, sino que nos impulsa a ser nuestra mejor versión.
¿Cómo lo hacemos cuando nos afectan tantos asuntos? Precisamente ahí se encuentra la invitación. En cómo logramos mantenernos en alegría durante el día mientras vemos las noticias actuales, y situaciones suceden en la familia o el trabajo. La solución a esto es tomar en serio nuestro crecimiento personal, ya que sin desarrollo personal no es posible salir adelante.
¿Y qué es esto? Sacar el tiempo para observarnos desde el ojo del observador, apartándonos de nuestras arraigadas creencias que no nos permiten flexibilizarnos a transformar aquellos hábitos de personalidad que nos atrasan la alegría. Por ejemplo, cuando nos veamos quejándonos, buscando culpar a otros por nuestros descontentos o frustraciones, en ese momento, miremos adentro, y vamos a preguntarnos: ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Cómo esto que no me gusta refleja información sobre mí mismo para crecer?
El proceso es incómodo, sobre todo si estamos muy amarrados al ego del qué dirán o de la pereza. Sirve recordarnos que todos, absolutamente todo el que respira y tiene cuerpo físico también, tiene asuntos para transformar. Así que en esencia, no estamos solos.
Añadir alegría al proceso no solo nos acomoda en una actitud de aprendices felices, sino que nos impulsa a ser nuestra mejor versión. La gratitud constante es la mejor técnica para ello. En cuanto la alegría se nos escapa, ¡a dar gracias se ha dicho! Podemos dar gracias por nuestro entorno, desde la silla donde estamos sentados hasta las personas que tenemos alrededor. Todo esto funciona, solo si se practica.
Recuerden que nos sentimos satisfechos con nosotros mismos cuando damos lo mejor en pensamiento, palabra y acción. Y así como efecto dominó estaremos aportando grandemente a una mejor vida para todos. ¡Adelante!
(Fuente: Primera Hora)



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