Hacer excelentemente bien las cosas, incluso las más insignificantes, es lo que te llevará al éxito.
La gente suele decir que no debemos obsesionarnos con nimiedades, pero ese no es el camino en los negocios. Vale más la pena escuchar esta idea de Hunter S. Thompson: “Cualquier cosa que valga la pena hacerse, vale la pena hacerla bien”.
Sin duda esa es la filosofía que ha hecho de Ann Miura-Ko una de las inversionistas de riesgo más respetadas en Estados Unidos.
Miura-Ko es hija de inmigrantes, y su padre, científico de la NASA, estaba apasionado con el concepto de la excelencia y tenía muy altas expectativas para sus hijos. Según Miura-Ko, uno de los principios más importantes que le enseñó su padre fue que todo lo que hiciera, sin importar lo pequeño o trivial que fuera, merecía un esfuerzo de clase mundial.
Esta idea fue puesta a prueba cuando consiguió un trabajo como asistente administrativa en la oficina del decano de ingeniería de Yale. El primer día de trabajo le dijo a su padre que estaría haciendo copias y archivando.
Tareas bastante mundanas, pero él inmediatamente le sugirió que pensara en cómo hacer las cosas con la mejor calidad posible en su nuevo trabajo. Esto inspiró a Ann a cambiar de enfoque. Empezó a sacar copias perfectas, copias que no podían distinguirse del documento original; imprimó etiquetas para sus archivos en lugar de escribirlas a mano; y cuando le pidieron que llevara donas a la oficina, eligió las más fresas y deliciosas.
Su objetivo era hacer de cada momento una delicia para sus compañeros. Pasaron algunos años y un día el decano le pidió a Miura-Ko que le diera a Lewis, un amigo suyo, un tour por la escuela de ingeniería. Recordando las palabras de su padre, Ann le dio un tour excelente y desarrolló una gran relación con el caballero al que estaba acompañando.
Al término del tour, él estaba tan impresionado que le pidió que lo acompañara a California para darle un tour por su empresa. Ahí fue cuando se dio cuenta de que “Lewis” era Lewis “Lew” Platt, CEO de Hewlett Packard (HP).
Miura-Ko no perdió la oportunidad de visitar HP, y cuando regresó al campus de Yale, Lew le envió dos fotografías. En la primera estaba ella, sentada junto a Lew. En la segunda aparecía Bill Gates sentado exactamente en el mismo lugar en el que ella se había sentado. Esta imagen dejó una gran impresión en Miura-Ko, y Platt se convirtió en una figura clave de su desarrollo profesional.
Hoy en día, según Forbes Ann Miura-Ko es “la mujer más poderosa en el mundo de las startups” y ha desempeñado un papel clave en el proceso de romper el vidrio que separaba a las mujeres en su industria.
Puede que haya momentos en los que parezca extremadamente complejo ponerle todo tu esfuerzo a las tareas más pequeñas, pero recuerda que nadie espera grandes cosas de gente que no se preocupa por los detalles.
(Fuente: Entrepreneur)



0 Comentarios