Algunos estudios concluyen que casi la mitad de los profesionales se sienten aislados en su puesto de trabajo. Sorprende esta 'soledad laboral' y el vacío existencial en tiempos de redes sociales y comunicación ingente, y habrá que preguntarse si, más que incomunicados y desamparados, estos empleados añoran la visibilidad que les permite promocionar y ser reconocidos.
Si ya resulta complicado triunfar en el trabajo más difícil del mundo -buscar empleo- y acceder a un puesto, una vez conseguido esto queda lo más complejo, que es ser feliz en ese trabajo. Y aquí entra el reconocimiento, los ascensos, el sueldo, las recompensas intrínsecas, el valor que uno genera, la empleabilidad, el desarrollo de carrera o los proyectos interesantes. Todo eso influye en la motivación, el compromiso y la satisfacción laboral, o en la frustración, la desidia o la infelicidad.
Un reciente estudio de EY (EY Belonging Barometer) recuerda que pasamos un tercio de nuestras vidas en uno o varios empleos, y concluye que el 40% de los profesionales se siente aislado en su puesto. Y esta sensación de aislamiento puede llevar a la desconexión o a que los empleados decidan cambiar de empresa y buscar un nuevo empleo.
Debemos reflexionar acerca de nuestras expectativas en relación con las capacidades que tenemos y el entorno en el que nos desarrollamos. También sobre cuánto valoramos la tarea que realizamos cada día. Parece claro que casi todo lo que hacemos en el puesto de trabajo influye en la motivación, y de ésta depende nuestro compromiso, el desencanto o la decisión de buscar activamente un nuevo empleo. Algunos son felices y otros aborrecen su puesto.
(Fuente: expansion.com)



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