Cómo organizar tu cartera para que no se te pierda nada



¿Cuántas de ustedes no se han tumbado al suelo y volteado su bolsa con las esperanza de así poder encontrar el estuche para poder guardar las gafas de sol? ¿Cuántos repiques te tardas en encontrar y contestar tu móvil cuando alguien te llama? ¿A qué distancia de casa tienes que comenzar a buscar las llaves de tu piso para que cuando llegues a la puerta las tengas en la mano? La solución es sencilla y sólo podía venir de la cabeza cuadrada y estructurada de un hombre. Sólo debes cruzar estos dos factores.

Este truco me lo dio mi esposo un buen día después de pasar más de 10 minutos esperando que yo encontrara lápiz y papel para dejarle la lista de la compra. Gracias a su sabio consejo mi cartera logró despedirse de un mini destornillador muy chulo en forma de pluma para escribir, que era muy coqueto, sí, pero que pesaba mogollón y que ¡jamás! usé en los tres años que lo tuve. Ni si quiera para presumir de él.

El secreto está en que cada vez que vayas a meter algo en tu bolso, te preguntes “¿Con qué frecuencia uso esto?” y “¿qué pasaría si lo necesito y resulta que lo he dejado en casa?”. Haz la prueba para que tú misma veas la diferencia. Ayuda a tu cartera y ayúdate a ti. Siente la libertad de caminar sin peso innecesario por la calle, no tienes por qué llevar la casa encima todo el tiempo ¿Quién te dijo que tienes que salir de casa preparada para enfrentar el apocalipsis zombie? No pasa nada si se te cae un botón y no trajiste el costurero portátil. Casi todas las oficinas tienen un kit destinado a este tipo de situaciones. Sé realista. Aprende a priorizar. Si eres de las que sufre de migraña, las pastillas para tal condición no pueden quedarse, pero ¿es necesario llevarte el estuche completo de maquillaje , sólo por si acaso? No, no, no y claro que no. Con base, polvo, blush, sombra, máscara y labial tienes de sobra.

Recuerda repetir el proceso cada cierto tiempo. Es necesario hacerle una limpieza a tu cartera cada cuanto, los hombres y las mujeres somos animales de costumbre y nosotras sin darnos cuentas, vamos llenando y llenando poco a poco nuestras bolsa y hasta que no podemos ni levantarlas del piso, o hasta que se nos rompa una de sus cintas.

(Fuente: Eme de Mujer)

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