Soluciones smart, como las de Iberdrola, ofrecen tarifas personalizadas adaptadas al consumo de los clientes, impulsan la movilidad sostenible y el control inteligente del hogar y permiten generar y consumir tu propia electricidad a través de instalaciones fotovoltaicas
La tecnología está cambiándolo todo. También al sector energético, desde la generación de electricidad, hasta su transporte, su distribución y su consumo. Los cambios vienen impulsados por varias tendencias, como son la digitalización del sector eléctrico, tanto de la red como del consumidor, la energía distribuida, la electrificación de la economía y la progresiva penetración de fuentes de energía renovables y el vehículo eléctrico.
Otra de las transformaciones está asociada a la conectividad del cliente y a la posibilidad creciente de responder a un nuevo modelo de relación en el que el consumidor demanda productos y servicios más personalizados y una gestión más activa de cómo y cuándo consumir electricidad.
Conocer y gestionar de forma personalizada el consumo
El despliegue en España de la red de distribución eléctrica inteligente permite ya a los consumidores conocer en tiempo real, entre otros datos, sus curvas de consumo, así como la demanda de potencia máxima, o la forma en la que se distribuye el consumo de energía eléctrica, lo que permite hacer un uso más eficiente de la electricidad, decidiendo el tipo de tarifa que se adapta mejor a su perfil y modo de vida.
En el mercado, además, existen comercializadoras que han adecuado sus propuestas a la forma de consumir de cada cliente. Es el caso de Iberdrola, que dispone de contratos a medida, denominados Planes a tu medida, adaptados a consumos de día o de noche, entre semana, en fin de semana, o, incluso, eligiendo las ocho horas de mayor consumo del día. Con este tipo de contratos -elegidos ya por millones de clientes en España- se pueden obtener ahorros medios anuales superiores al 10 por ciento y fomentan la eficiencia energética, dotando al consumidor de mayor capacidad de decisión sobre el uso que hace de su energía.
(Fuente: El Economista)



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