Realizar juegos compartidos con los hijos que incluya conversar acerca de los contenidos, así como la supervisión de las interacciones, representan algunas de las sugerencias y recomendaciones a seguir.
El imaginario colectivo sugiere que los videojuegos afectan negativamente a los adolescentes. Sin embargo, es esencial identificar cuántas de estas percepciones son mitos o tienen real asidero.
En este sentido, y al igual que ocurre con el resto de las tecnologías, lo importante es lo que se hace con ellas. Variables como por ejemplo la edad, el tiempo de uso, las temáticas que aborda el videojuego, hasta las características de los usuarios – en este caso adolescentes – tienen relevancia.
Adolescencia y videojuegos: un vínculo que debemos explorar
Más allá de la existencia de cierto número de estudios que han demostrado que algunos videojuegos pueden mejorar parámetros cognitivos, así como la capacidad para resolver problemas y procesar información, hay otras voces autorizadas que alertan sobre los riesgos potenciales.
«En promedio, las niñas pasan más de una hora por día jugando con videojuegos y los niños pasan más de dos horas. Los adolescentes a menudo pasan incluso más tiempo que los niños más pequeños».
La adicción a los videojuegos puede causar varios problemas en los adolescentes, especialmente en su conducta.
Asimismo, investigadores de dicha sociedad científica señalan quelos videojuegos se han vuelto muy sofisticados y realistas. Algunos juegos «se conectan a Internet, lo que les permite a los niños y adolescentes jugar y tener conversaciones con adultos y compañeros desconocidos», lo que nos obliga a estar alertas.
Si bien algunos juegos tienen contenido educativo, muchos de los que son más populares contienen también aspectos negativos: promueven violencia contra seres humanos y animales, con rasgos discriminatorios, existencia de violencia de género e incremento de estereotipos que refuerzan la persistencia de ciertos estigmas negativos.
(Fuente: Guía Infantil)



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