Las experiencias de la infancia pueden modificar el cerebro



Isabel Pérez-Otaño, investigadora del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC de Alicante, estudia en su laboratorio a partir de modelos de ratón cómo el estrés y las privaciones influyen en el desarrollo del cerebro joven, justo cuando es más maleable. Las consecuencias ponen de manifiesto la importancia del aprendizaje y los cuidados en los primeros años.

-¿Hasta qué punto influyen las experiencias de los primeros años de vida en el desarrollo del cerebro?

-Las principales propiedades del cerebro son la capacidad de computar información y la plasticidad, que es máxima durante la infancia, sobre todo los primeros años de vida, hasta la pubertad. Eso hace que el cerebro de los niños y también de los adolescentes, como se ha visto recientemente, sea especialmente maleable. Podemos hablar de una tábula rasa, un ordenador que está sin software y sobre él se van a escribir las instrucciones que establecerán los patrones de conducta, lenguaje, aprendizaje y hábitos. Esas instrucciones vienen del entorno en forma de experiencias visuales, auditivas, las interacciones sociales, el afecto...


-Entonces, esos primeros años son fundamentales.

-Sí, se conocen como el período crítico en el desarrollo del cerebro, cuando se abren las ventanas para el aprendizaje. Estas ventanas de aprendizaje reflejan un estado de alta plasticidad de los circuitos nerviosos, que hace que puedan modificarse fácilmente. Eso no significa que no podamos aprender como adultos, pero los patrones principales de nuestra conducta se establecen entonces.

-¿Y qué pasa si hay una mala experiencia, como una situación de estrés o una falta de atenciones?

-Esto es uno de los retos científicos y sociales en este momento, porque de la misma manera que el cerebro en desarrollo es capaz de aprender también va a ser mucho más sensible al estímulo negativo, que puede ser desde malos tratos y abusos a falta de cuidados o una mala nutrición. Por eso es tan importante el entorno y cuidar las interacciones afectivas y sociales.


(Fuente: ABC)

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