En medio de la indignación internacional causada por la oleada de incendios que devastan la Amazonía, el ministro del Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, propuso una solución.
Aseguró que para detener la deforestación del bosque tropical más grande del planeta —más del 60% del cual está en Brasil— hay que "monetizar" el Amazonas, impulsando el desarrollo comercial en nuevas zonas de la selva.
"Tenemos que reconocer que hay sujetos reales viviendo en el Amazonas", afirmó en una entrevista con el Financial Times.
"Tenemos que darles una respuesta concreta, no solo decir que no pueden hacer nada".
Esa tensión aparente entre la conservación de la Amazonía —considerada indispensable para el equilibrio ecológico y climático del planeta— y el desarrollo económico de la zona, sus más de 20 millones de habitantes y el conjunto del país no es nueva.
Pero quizás nunca en tiempos recientes fue tan evidente como en este momento, con un presidente brasileño —Jair Bolsonaro— abiertamente favorable a la apertura comercial de las áreas protegidas, mientras el mundo observa con horror los incendios y el aumento de la deforestación de la selva.
Solo en el mes de julio se habrían deforestado más de 1.864 kilómetros cuadrados de selva, más del triple que en el mes de julio del año anterior, según datos preliminares del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil, cuyo director fue despedido por Bolsonaro tras la publicación de las cifras.
Y aunque los incendios son estacionales, expertos apuntan a una clara relación entre los fuegos de este año y la deforestación.
Las sospechas sobre la intencionalidad de los incendios se acentuaron al conocerse que la Policía y la Fiscalía federales investigan si el 10 de agosto hubo una supuesta acción coordinada de productores rurales del estado norteño de Pará para incendiar la selva, bautizado como "Día do Fogo".
La primera noticia sobre la mismo fue publicada el 5 de agosto por el diario Folha do Progresso.
"Necesitamos mostrar al presidente que queremos trabajar y la única forma es derribando. Para hacer y limpiar nuestros pastos es con fuego", le dijo entonces un líder rural local al periodista de este diario.
La acción —que fue desmentida por los líderes locales— habría sido coordinada por WhatsApp entre sindicalistas, agricultores, comerciantes y grileiros (acaparadores de tierras por métodos delictivos).
(Fuente: El Comercio)
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