«El peor desayuno que se le puede dar a un niño es algo dulce»


Odile Fernández, con su libro «Mi niño come sano», pretende llevar a los hogares una guía teórica y práctica sobre la alimentación infantil

La alimentación de los niños españolesno es correcta. Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) al reconocer que son los más obesos de Europa. Hábitos poco saludables que han colocado a España a la cabeza de esta lista. Como guía para solventar este problema y con un propósito de dar consejos teóricos y prácticos sobre alimentación sana, la doctora Odile Fernández ha publicado «Mi niño come sano».

Madre de tres niños, esta médico de familia presenta un manual para potenciar la salud de los pequeños desde el embarazo hasta la adolescencia. Los lectores también tendrán propuestas de menús semanales a partir de productos frescos y de temporada.


¿Qué va a encontrar la gente en su libro?

Pretende ser una guía práctica de alimentación infantil, desde el primer minuto de embarazo hasta la adolescencia. Es un libro que se puede trasladar a una vida más saludable para toda la familia. La idea es que sea teórico y práctico: aprender qué alimentos elegir y cuáles no; cómo y dónde cocinarlos, cómo leer las etiquetas... Hay recetas fáciles y sencillas para todos.

Los niños son un mundo: lo que vale para uno, al otro no le sirve Pero, ¿existen pautas comunes?

No hay un truco infalible. Soy madre de tres niños y lo que con uno me funciona, con los otros no. Pero sí, en general, hay herramientas que son comunes. Para que un niño coma sano lo importante es que los padres coman saludable. No puedo pretender que mi hijo coma fruta si yo no lo hago y él no me ve haciéndolo. Somos el espejo en el que se van a reflejar y tenemos que dar ejemplo.

Otra pauta sería no comprar aquello que no queremos que el niño coma. Si no quiero que beba refrescos, no puedo tenerlo accesible porque sino lo pedirá y tendré que dejarle beber. También hay que implicarles más en la compra de productos sanos y en la cocina: que cocinen con los padres, se impliquen, toquen, huelan... Además, se ha visto que es importante para crear esos hábitos comer todos juntos. Para que un niño tenga una relación sana con la comida no tiene que haber premios y castigos. «Si te comes las lentejas, vas al parque». Es importante no recurrir a ello. Hay que dedicarle paciencia, amor...


(Fuente: ABC) 

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