El ABC de la infraestructura para el siglo XXI


Tres simples reglas pueden ayudar a los países de América Latina a diseñar la infraestructura que necesitan a la vez que protegen el medio ambiente

¿Cómo pueden los países de América Latina y el Caribe construir la infraestructura que necesitan sin perjudicar al medioambiente?

Esta no es una pregunta menor para la región, donde 25 millones de personas no cuentan con acceso de agua potable segura y 96 millones carecen de servicios básicos de saneamiento. Esta crisis se da en el mismo territorio que alberga al 34% de las especies de flora y el 27% de las especies de mamíferos del mundo.

Un nuevo informe del Banco Mundial sugiere tres puntos clave para reconciliar las demandas en pos de la conservación del medioambiente y la necesidad de infraestructura de los países:


Aprovechar cada uno de los Ingresos

“Gastar más”. Esta ha sido una respuesta simple y constante a lo largo de los años para resolver los desafíos de infraestructura de los países de América Latina. A partir de allí, la conversación se ha enfocado en atraer más recursos financieros, particularmente del sector privado, para lograr los objetivos propuestos. Sin embargo, gastar más es insuficiente.

En qué se destinan los recursos disponibles y la elección de objetivos y métricas son aspectos igual de importantes a la hora de solucionar las brechas de infraestructura. Según estudios del Banco Mundial, para hacer frente a esta brecha, la región tendrá que destinar, en promedio, un 4,3% del PIB anual entre 2015 y 2030.

Un estudio pormenorizado en los sectores más relevantes (agua y saneamiento, electricidad, transporte, irrigación y protección ante las lluvias) revela que los dos factores más destacados en términos de costo son los objetivos de cobertura y calidad y la eficiencia en el gasto.

Para mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, es central mejorar mecanismos complementarios de adquisiciones, planeamiento y ejecución. Asimismo, hay que aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías que, por ejemplo, permiten la descentralización de los servicios. El informe señala que políticas inteligentes de este tipo pueden reducir a la mitad los costos económicos.


(Fuente: El País)

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