EL SECRETO MEJOR GUARDADO
Lo que la ciencia nos da, la ciencia nos lo quita. Tal y como tantas otras veces nos da disgustos, hace poco nos dio una alegría al confirmar que la pasta no engorda. Esta noticia, claro está, puede haber generado un excesivo optimismo y haber hecho que nuestras cenas de entre semana se descontrolen y prefiramos no acordarnos de que realmente son las salsas las que rompen el equilibrio de nuestra dieta. Por fortuna, existe un ingrediente que puede hacer que tus generosos platos de espaguetis sepan tan bien como siempre sin dispara el recuento calórico.
¿Quieres saber cuál es?
Obviamente, no es sal. De hecho, este ingrediente del que hablamos tiene otra ventaja añadida: desterrará la sal de tus platos de pasta y, por tanto, evitará que puedas pasarte con ella (por si acaso, recuerda que 7 gramos de sal por cada 100 gramos de pasta es la proporción ideal).
¿Todavía no sabes cuál es? Está bien, te daremos una pista: suele ser el último ingrediente que queda en un frigorífico vacío...
¡Exacto! ¡El limón! Cuece la pasta normalmente y exprime una rodajita de limón sobre ella (retira las pepitas previamente). Unas gotitas harán la diferencia: debe ser la cantidad justa para que la pasta pueda absorber el jugo sin que llegue a acumularse en el fondo del plato.Si vas a añadir salsa, hazlo previamente.
"Pero entonces sabrá mucho a limón...", estarán pensando ahora los menos fans de los sabores cítricos. Lo cierto es que no. Los limones son un potenciador del sabor, al igual que la sal, pero sin su alto contenido en sodio. Realzarán el sabor de la pasta y de la salsa (especialmente si esta lleva tomates), consiguiendo que el conjunto gane muchos enteros.
Así pues, si la vida te da limones... ¡ponles un poco de pasta!
(Fuente: Rebañando)






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