La convivencia familiar ayuda afrontar los problemas.
Conocer cuáles son los límites, fortalezas y también las debilidades, es el primer paso para superar la frustración (imposibilidad de satisfacer una necesidad o deseo).
A partir de ahí, aceptar que no todo es posible y establecer objetivos poco a poco y a corto plazo, para reforzar el éxito frente al fracaso. Por supuesto, también interiorizar que hay situaciones que no se pueden controlar.
"El problema no es frustrarnos, el problema es nuestra actitud ante las frustraciones de la vida", apuntaron desde Cepsim, centro psicológico especializado.
Ciertamente, no se puede evitar la frustración pero trabajar la manera en que tolera sí es posible, señaló el centro especializado.
Detectar qué situaciones son las que te provocan frustración y descubrir cómo reaccionas a esa emoción; si es desde la ira, la tristeza, el bloqueo... te ayudarán a poner la atención y aprender de tu propio comportamiento. Tener conciencia de la emoción y expresar qué sientes es el primer paso.
(Fuente: El Universal)



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