“La mente es su propio lugar: puede hacer del cielo un infierno o del infierno un cielo”, John Milton.

La fórmula de la tranquilidad mental no es muy enigmática que digamos. Por siglos se han sugerido ciertos caminos que el ser humano puede seguir si quiere vivir en paz consigo mismo y con lo que le rodea. Las indicaciones están ahí, pero a veces somos nosotros quienes no queremos escucharlas o no estamos listos para seguirlas.

Compartimos a continuación una lista de 19 hábitos que suelen impedir a una persona alcanzar dicha serenidad de mente. Nuestra intención no es señalar para juzgar sino sólo mostrar y, en todo caso, invitar a la reflexión sobre estos puntos. Para recuperar la palabra de otro poeta recordemos a Walt Whitman, que en Canto a mí mismo dijo: “Nadie más puede recorrer este camino. Tienes que recorrerlo por ti mismo”.

1. La necesidad de tener razón

¿Qué más te da tener o no tener razón? ¿Qué pasa si te equivocas? ¿Qué en ti se siente menguado o herido si sientes que no estás en lo correcto, que no sabes o que alguien sabe más que tú o es más hábil que tú? Atiende eso tuyo que se incomoda cuando no tienes razón para que, eventualmente, eso deje de importarte tanto como te importa ahora.

2. La necesidad de tener el control



La vida es azarosa, impredecible… y eso no te gusta, ¿no? ¿O pasa que estás habituado a ser el centro de atención y que sea hacia ti donde todas las miradas convergen? ¿Pero no es eso sumamente angustiante? ¿No te genera demasiada ansiedad querer siempre controlarlo todo? ¿Sigues estando dispuesto/a a pagar ese precio emocional? ¿Qué es lo peor que puede pasar si sueltas ese control? ¿Y si lo reduces sólo a aquello que sí puedes tener a la vista: tú mismo/a, tus propias emociones, tus reacciones, tus decisiones… y nada más?

3. La necesidad de culpar 

Culpar a otros de ciertas situaciones sólo evita que te hagas responsable de eso en tu vida sobre lo cual necesitas tomar las riendas.

4. El discurso autodestructivo

Hay personas que han pasado su vida creyendo que son “menos”: menos valientes, menos inteligentes, menos arriesgadas, menos hermosas, menos hábiles, etc. ¿Pero qué tanto es así y qué tanto son palabras que escucharon una y otra vez hasta que terminaron por aceptarlas como verdad inmutable? ¿Y si cuestionas eso que te dijeron que eras y te atreves a ser de otra manera?

5. Las creencias limitantes

De manera parecida, hay quien nunca se atreve a explorar los límites de su visión del mundo porque aprendió a temer dicha curiosidad. Sin embargo, nunca serás capaz de saber de qué eres capaz si antes no lo intentas. Nunca podrás salir de un lugar si antes no te atreves a dar los primeros pasos.

6. La idea de verdad

La verdad no existe: existen interpretaciones subjetivas y colectivas de hechos que aprendemos a codificar como “verdad”. Si te das cuenta de esto, verás con mayor flexibilidad la vida. Eso que tú crees cierto puede ser radicalmente inaceptable para otros, y viceversa. Además, cada persona forja su idea de verdad a partir de sus propias experiencias, lo cual hace todavía más complejo poder decir que algo es verdad. Comprender y escuchar es mucho menos desgastante que intentar imponer una verdad.


(Fuente: Buenas Noticias)