Cuando un niño es inquieto se trata de una cuestión de acumulación de energía, algo que es perfectamente natural a la edad infantil. Aunque con facilidad puede fatigar a quienes lo rodean, es importante permitirle que se mueva y se exprese. Pero cuando este tipo de comportamiento se prolonga demasiado tiempo o se presenta en momentos inapropiados, puede ser útil aprender técnicas y estrategias que nos enseñen cómo calmar a un niño inquieto.
Las causas de la agitación en los niños pueden ser numerosas. Algunas de ellas son:
- La dieta. En algunos niños, alimentos como el gluten, los huevos y la leche, pueden causarles una reacción alérgica que genera la liberación de anticuerpos que interrumpen el funcionamiento de neurotransmisores químicos como la dopamina, cuya función es estimular las regiones cerebrales de atención, el sentido de organización y el control del movimiento.
- La tecnología. Es posible que el mayor uso de computadoras, teléfonos móviles y videojuegos por parte de los niños a expensas de reducir el contacto con la naturaleza, explique el estrés de su comportamiento.
- Cambio de ambiente. Un cambio significativo en la escuela o en el hogar, o no sentirse a gusto en un nuevo ambiente, pueden ser motivos de irritación en un niño, y como el pequeño no sabe cómo canalizar ese sentimiento, puede experimentar ansiedad o inseguridad, que finalmente lo manifiesta en su comportamiento.
Fuente: (clarin.com)



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