La era del marketing político


Aunque marketing es un concepto que normalmente va ligado a la economía, no solo se ciñe a ella. De hecho, el marketing político es una de las ramas más comunes de esta disciplina.

Si en el ámbito de los negocios, el marketing es el conjunto de técnicas para promocionar y convencer a un cliente normalmente en relación a una venta, en el caso del marketing político el fin último de esa promoción y argumentación es vencer en un proceso electoral o bien convencer sobre las bondades de una determinada gestión, ya sea al frente de un gobierno, de una institución o de una entidad privada.

El marketing político y el marketing económico no solo se diferencian en el fin último, sino también en los grandes protagonistas que forman parte del proceso.

¿Qué es el marketing político?

El marketing político es el conjunto de técnicas de investigación, planificación, gerenciamiento y comunicación que se utilizan en el diseño y ejecución de acciones estratégicas y tácticas a lo largo de una campaña política, sea ésta electoral o de difusión institucional. En la actualidad el Marketing Político presenta dos características adicionales: la mediatización y la video política.

Si bien existen numerosas similitudes técnicas y metodológicas entre el Marketing Político y el Marketing Comercial, sus objetivos difieren notablemente. En el mundo comercial la lógica de mercado tiene como objetivo principal la satisfacción de una necesidad. En la esfera política la lógica de mercado tiene como objetivo la elección de una alternativa.


Los 3 pilares del marketing político

En el ámbito político, tres son los pilares que lo sostienen: el mensaje, la financiación y los recursos humanos para crear y difundir el mensaje, que en los últimos años también se ha apoyado en los recursos cibernéticos.

El mensaje: Es la base del marketing político y en torno a él se debe construir toda la estrategia.

Por tanto, no es cierto aquello que argumentan los críticos al marketing político al decir que esta rama del marketing crea mensajes vacíos de contenido y llenos de artificio con el único objetivo de convencer al electorado.

Debe haber un conocimiento profundo de la ciencia política para poder crear un mensaje eficaz y acorde con la ideología del partido o candidato. Aunque es cierto que no solo es importante el “qué” se dice sino “cómo” se dice, como veremos.

La financiación: Es igualmente importante porque ampliará o limitará el radio de acción del mensaje: a mayor financiación, mayores posibilidades de difusión, no solo en cuanto a publicidad en medios o soportes verticales, sino también a la hora de organizar conferencias, abrir locales, crear asociaciones afines y un sinfín de medidas para lanzar y relanzar el mensaje.

Por último, el tercer gran pilar es el de los recursos humanos.

Aquí se incluye no solo a la persona o al partido que está detrás de la campaña, sino también a todas aquellas personas capaces y dispuestas a elaborar el mensaje, difundirlo y analizarlo. Como decíamos, en las últimas décadas se ha añadido una importante vertiente informática, especialmente en lo que tiene que ver con Internet y las redes sociales, por lo que muchos de estos procesos se han automatizado o se han descentralizado (por ejemplo, usuarios que retuitean mensajes desinteresadamente en Twitter), aunque en ningún caso se puede prescindir de personas que se encarguen de controlar el mensaje en estos canales.


(Fuente: El blog del Instituto Internet)

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