Deportes para practicar en familia


El ejercicio físico tiene un objetivo indudable de bienestar, pero cuando se realiza en familia este objetivo es doble, porque se convierte en un ejercicio motivador, que facilita que se realice y no quede relegado y olvidado entre las muchas tareas diarias. Hacer deporte en familia simboliza un reto placentero que realizar en unión, que la cohesiona y que fortalece nuestra relación familiar.

También, realizar un deporte juntos nos ayuda a comunicarnos, pues este es el vehículo para alimentar el aprendizaje juntos y mediante unas reglas, cooperar para que todos saquen provecho y además hagan al grupo mejorar posiciones. Realizar deporte juntos es puro ocio, y a la vez un cauce por el que crecer juntos.

Y cuando se entrena juntos, están trabajando sin saberlo en poner en valor hábitos saludables que van más allá del tiempo que pasan ejercitándose, pues en relación con el deporte hay otras preparaciones anteriores como elegir la ropa, alimentarse mejor, corregir las posturas... que pueden sumar en beneficio de la familia. El deporte aleja de la sedentariedad, del sobrepeso y  da a todos una herramienta para luchar contra el estrés y hacerlo en equipo.

Ten en cuenta que los ejercicios que mejor se ajustan a una familia son aquellos que no precisan de una forma física muy entrenada ni un complejo sistema de reglas. Los deportes sencillos que permiten hacerse en unión pero que permiten que cada cual vaya a su ritmo son aquellos que incluyen sin problema a niños y mayores, experimentados o poco hábiles. 


Pilates

Cuando realizamos pilates en familia estamos aprovechándonos de una disciplina que no necesita más que nuestros propios cuerpos, unas esterillas y los conocimientos básicos de pilates. Pueden realizarlo en cualquier lugar, sea en casa o en el exterior, y resulta una actividad muy barata, transportable y divertida.

Desde un punto de vista físico mejora la flexibilidad, la salud de vuestra columna y potencia la fuerza. Pero es muy importante que quien paute las posturas sea muy cuidadoso en cómo se ponen en práctica, porque si no se corrigen bien los malos hábitos posturales podrían conducir a lesiones y el esfuerzo no surtirá el efecto deseado.

Una familia que realiza pilates unida está invirtiendo también en salud emocional, porque el propio ritual que supone encontrarse físicamente en un mismo espacio realizando las posturas y entrando en conciencia de sus cuerpos, los sitúa en una posición privilegiada para afrontar los retos emocionales del futuro.


'Running'

Este deporte potencia el desarrollo óseo, muscular y la capacidad motora de los niños. Además, nos ayuda a trabajar la coordinación y a estimular el sistema nervioso. Y cuando lo realizamos en familia, situamos este esfuerzo en un conjunto virtuoso que busca la superación personal y del equipo, la perseverancia y el respeto.

En función de las edades de los niños y de su forma física, podemos graduar las distancias y el terreno, pero lo bueno del running es que no precisa de una atención concreta a cuestiones técnicas ni tampoco requiere una equipación muy complicada. Los niños de hasta 7 años pueden correr un par de minutos, y a partir de entonces puede plantearse un reto mayor, de unos 500 metros. Según la edad de los niños y su entrenamiento lo permita, subir el nivel es fácil, porque es la propia resistencia física de cada uno la que va pidiendo más de forma gradual.


Natación

Bien sea en una piscina municipal, de gimnasio o privada, la natación es un beneficio incontestable para la salud. Porque el propio contacto con el agua nos sitúa en un hábitat natural que a los más pequeños les evoca el retorno al útero materno. Es seguro, divertido y minimiza el riesgo de lesiones.

Pueden realizarse circuitos de natación o añadir una pelota al entrenamiento incluyendo dinámicas sueltas de voleyball o juegos de pases sencillos, en función de las edades de los miembros de la familia y de sus capacidades físicas.

(Fuente: Hola.com)

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