Melina Furman, autora de un reciente libro sobre el tema, reveló detalles para potenciar los intereses artísticos, científicos, tecnológicos y deportivos de los chicos.
Para la autora, el mayor desafío a la hora de educar a un hijo es “ayudarlo a crear su propio proyecto de vida”. “Para eso tenemos que darles herramientas que potencien lo que les interesa, les permitan expandir sus horizontes y construir una brújula interna que les dé autonomía de vuelo propio. Eso requiere que aprendan a ser buenos aprendices de por vida, que desarrollen la curiosidad y la mantengan encendida, que aprendan a ser persistentes y a lidiar con la frustración cuando algo les cuesta y que puedan construir buenos vínculos y trabajar colaborativamente con otros”.
Esto, a nivel institucional no siempre es fácil. Mientras que la recomendación de la especialista es “formar mentes curiosas y potenciar pensamientos críticos”, no todas las escuelas están preparadas para esto. “En el campo de la educación hace rato que se viene hablando de cómo potenciar y sostener la curiosidad de los chicos y de formar el pensamiento crítico, y por suerte hoy sabemos bastante bien cómo hacerlo, desde el trabajo con problemas y preguntas para pensar, hasta el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje por proyectos y muchos otros enfoques pedagógicos que van en esa dirección”, aseguró Furman.
Sin embargo, aclaró que “si bien hay muchos docentes y escuelas que trabajan de ese modo, por muchas razones todavía la mayoría de las escuelas no siguen esa línea. Al contrario, lo que vemos con mi grupo de investigación es que en la generalidad de las escuelas se promueve aún que los chicos aprendan de modos más pasivos, adquiriendo conocimiento fáctico que no terminan de comprender ni de poder usar en situaciones reales”.
Para incentivar a los chicos, la investigadora recomendó “generar en casa oportunidades para jugar juntos, conversar, leer o investigar sobre temas que nos interesan”. Esto, según la experta, no debería realizarse como una “obligación sino desde el interés compartido. A todos los chicos les interesan cosas, son curiosos, tienen preguntas, quieren saber”. En esa línea, sostuvo que “una clave es acompañarlos para ir generando aprendizaje profundo”. Y explicó: “¿Qué quiere decir eso? Es ir metiéndose de cabeza en un tema, desentrañarlo, entender qué es lo importante, conectarlo con otros temas y con nuestra propia vida, y mirarlo desde muchos puntos de vista. Eso ayuda a sostener el amor por aprender porque cuando nos vamos haciendo expertos en algo, vamos ganando confianza en nuestra propia capacidad como aprendices. Y esa confianza nos ayuda a seguir adelante”.
(Fuente: EntreMujeres)



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