La felicidad, el estrés, la tendencia a la soledad o la facilidad para dejar el tabaco también se propagan como epidemias.
Dicen que “todo se pega menos la hermosura”. El ser humano es un animal social que se ve afectado por el entorno que le rodea y lo que en él sucede. La ciencia social ha demostrado que, por mucho que la sociedad promueva el individualismo, seguimos siendo personas que viven en común y modifican (voluntaria o involuntariamente) su comportamiento y forma de pensar por los demás.
Cuando una persona está triste, la empatía nos hace percibir ese estado de ánimo y afecta al nuestro propio aunque no existan motivos reales para estar triste por nuestra parte. Lo mismo pasa cuando escuchamos a alguien reír de corazón o estresarse al verse abrumado por las circunstancias y sus obligaciones. Los seres humanos somos esponjas que absorbemos parte de lo que nos da el mundo a nuestro alrededor.
(Fuente: Muy Interesante)



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