Alí Rodríguez Araque se fue de este plano como un curtido diplomático de la paz



NEP/ 21 de octubre de 2018 – Por: Gimena Rojas Esté 

El 19 de noviembre en horas de la tarde se dio a conocer el fallecimiento del abogado Alí Rodríguez Araque en La Habana, Cuba. Para el momento servía como embajador de Venezuela en el país antillano, sin embargo, muchas fueron las responsabilidades de envergadura que ocupó durante su carrera política. 

Este hombre de ideas y de estudio estuvo en la presidencia de Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante el paro petrolero del año 2002, fue secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), también encaró la secretaría general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Dentro del gabinete del Presidente Hugo Chávez, asumió los ministerios de energía y minas, economía y finanzas y energía eléctrica. 


En el abogado Alí Rodríguez Araque, nadie puede dejar de reconocer que siempre se encontraba una lucidez histórica y una curtida sabiduría política, característica que se gestó en él desde que fuera el negociador por el PRV en el atípico acuerdo de paz a finales de los años 70, entre el gobierno de Luis Herrera Campins y la organización guerrillera del Frente de Liberación Nacional (FALN). 

En el libro Antes De Que Se Me Olvide, este intelectual señala que la renta petrolera que “salpicaba” al pueblo estaba desmovilizando a la lucha armada, y se hacía urgente que los revolucionarios salieran a la legalidad, a la toma de las calles en una ofensiva política. Que además ese era el momento oportuno porque el gobierno de entonces necesitaba resolver la situación con los grupos rebeldes. 

“Luego de algunas reuniones, la dirección del PRV estuvo de acuerdo con iniciar un proceso de diálogo, y me nombran representante plenipotenciario para negociar nuestra legalización”, destaca Rodríguez Araque. 


Cabe destacar, que lo inusual de este acuerdo de paz que pondría fin a la guerrilla de los años 70 es que no tuvo un documento formal. 

“No se registró ningún documento, nada. Cada quién confió en la palabra dada por el otro. El único problema que se presentó, por una verdadera ironía, fue con el PRV. El gobierno nos pidió que saliéramos a la legalidad progresivamente, no todos en bloque. Juraron que no le pasaría nada a nadie”. 

Este venezolano es sin duda una pieza clave de la historia contemporánea de Venezuela, un personaje motivado por sus principios y convicciones. Marcó un hito en la forma de hacer política con el adversario, y su trayectoria legó importantes avances en las relaciones diplomáticas de nuestro país.


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