La diferencia entre acabar las tareas diarias y no acabarlas está en gestionar mejor el tiempo, de forma efectiva, minimizando las distracciones y delegando siempre que sea posible.
Solo hay que empezar el día motivados e invertir unos minutos al principio de cada jornada para organizar y priorizar las tareas a realizar.
1. Distinguir entre tareas importantes y urgentes
Para gestionar mejor el tiempo es crucial saber diferenciar entre las cosas que son importantes y las que son urgentes:
· Tareas urgentes: Requieren una atención inmediata, aunque puede ser que atenderlas no sea tan importante. Por ejemplo, es urgente contestar las llamadas telefónicas, aunque podría suceder que solo se tratara de una voz automática intentando vender algo y la llamada no fuera importante.
· Tareas importantes: Acudir al dentista para hacer una revisión es importante, pero no urgente. No obstante, si la visita se aplaza durante mucho tiempo sí será urgente, ya que se habrá producido algún problema bucal.
2. Elaborar una lista por orden de importancia
· Una vez que se haya aprendido a priorizar entre las tareas, a primera hora de la jornada se debe confeccionar una lista para organizar lo que se hará primero y lo que es secundario.
3. Identificar el punto clave
· El libro El arte del mínimo esfuerzo de Barbara Berckhan no es, como muchos piensan, un manual para vagos. Es uno de los mejores libros sobre gestión de tiempo que existen, y centra parte de su contenido en la identificación del punto clave de cada tarea.
· El punto clave es la acción más productiva que puede realizarse para concluir satisfactoriamente una tarea. Tendemos a hacer las cosas antes de pensar cuál es la forma más efectiva de hacerlas, es decir, antes de diseñar una fórmula con la que se obtengan los mejores resultados con el mínimo número de pasos.
4. Mantener el orden
· El desorden fomenta la distracción. Un espacio de trabajo ordenado repercute en la productividad, por lo que es necesario eliminar del escritorio todo lo que no sea necesario. La documentación que ya esté resuelta se debe archivar.
5. Aprovechar los buenos momentos
· Cada persona suele tener un momento del día en el que trabaja con más energía, por eso es recomendable programar las tareas más complicadas para esos momentos.
6. Mantener la calma
· Las tareas son importantes, pero también lo es la salud. Querer finalizar todo el trabajo antes de la fecha límite autoimpuesta puede resultar estresante.





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