NEP/ 02 de Septiembre del 2018 – Por: Gimena Rojas Esté
La neurociencia como campo de estudio del sistema nervioso, evalúa la respuesta del cerebro ante diversos estímulos y su impacto en el comportamiento.
Es por ello que la ciencia apoya la teoría de la existencia de un "espacio azul" que nos provoca, gracias al olor y sonido del agua, esa maravillosa sensación de paz y serenidad.
Si pasar tiempo al aire libre es necesario y beneficioso tanto para nuestra salud física como mental, los efectos se multiplican cuando vamos a la costa. En definitiva, nuestro cerebro hace que seamos más felices y nos sintamos mejor.
La neurociencia como campo de estudio del sistema nervioso, evalúa la respuesta del cerebro ante diversos estímulos y su impacto en el comportamiento.
Es por ello que la ciencia apoya la teoría de la existencia de un "espacio azul" que nos provoca, gracias al olor y sonido del agua, esa maravillosa sensación de paz y serenidad.
Si pasar tiempo al aire libre es necesario y beneficioso tanto para nuestra salud física como mental, los efectos se multiplican cuando vamos a la costa. En definitiva, nuestro cerebro hace que seamos más felices y nos sintamos mejor.
Estos son los 4 grandes beneficios de contemplar el mar habitualmente:
1. Reduce el estrés
El agua del mar está lleno de iones negativos, que en realidad, son positivos. Los iones negativos tienen la capacidad de hacernos sentir a gusto, mejorar nuestro humor y ánimo y producirnos bienestar.
Cuando no nos sintamos bien o tengamos sensación de asfixia, un poco de mar nos ayudará, sino a curar, si a mejorar todos nuestros males. Si además tenemos la posibilidad de pegarnos un chapuzón o dar un paseo por la orilla, mejor que mejor.
2. Fomenta la creatividad
Además, el mar es la receta que los neurocientíficos aconsejan para hacer frente a los bloqueos creativos y otros atascos mentales. El espacio azul ayuda a desbloquear la mente para poder abordar los proyectos y problemas de una forma más creativa. La playa nos permite resetear la cabeza, dejar atrás circulos viciosos mentales y ser capaces de contemplar las cosas desde otro punto de vista.
3. Ayuda a reducir la tristeza y la depresión
También proporciona cierto alivio contra los estados de ánimo depresivos. El sonido y ritmo hipnótico de las olas nos puede llevar a un estado meditativo en el que reconectar con nosotros mismos, despejar la mente y sacudirnos sentimientos negativos.
4. Cambia nuestra perspectiva en general
Todo se ve más fácil frente al mar. Las cosas imposibles parecen dejar de serlo cuando contemplamos las olas, relativizamos y nos sentimos más felices. ¿Hay alguna razón más importante que esta? Ya sabemos lo que tenemos que apuntar en nuestra agenda de comienzo de curso.
1. Reduce el estrés
El agua del mar está lleno de iones negativos, que en realidad, son positivos. Los iones negativos tienen la capacidad de hacernos sentir a gusto, mejorar nuestro humor y ánimo y producirnos bienestar.
Cuando no nos sintamos bien o tengamos sensación de asfixia, un poco de mar nos ayudará, sino a curar, si a mejorar todos nuestros males. Si además tenemos la posibilidad de pegarnos un chapuzón o dar un paseo por la orilla, mejor que mejor.
2. Fomenta la creatividad
Además, el mar es la receta que los neurocientíficos aconsejan para hacer frente a los bloqueos creativos y otros atascos mentales. El espacio azul ayuda a desbloquear la mente para poder abordar los proyectos y problemas de una forma más creativa. La playa nos permite resetear la cabeza, dejar atrás circulos viciosos mentales y ser capaces de contemplar las cosas desde otro punto de vista.
3. Ayuda a reducir la tristeza y la depresión
También proporciona cierto alivio contra los estados de ánimo depresivos. El sonido y ritmo hipnótico de las olas nos puede llevar a un estado meditativo en el que reconectar con nosotros mismos, despejar la mente y sacudirnos sentimientos negativos.
4. Cambia nuestra perspectiva en general
Todo se ve más fácil frente al mar. Las cosas imposibles parecen dejar de serlo cuando contemplamos las olas, relativizamos y nos sentimos más felices. ¿Hay alguna razón más importante que esta? Ya sabemos lo que tenemos que apuntar en nuestra agenda de comienzo de curso.
Con información de Cultura Inquieta.




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