NEP/ 21 de Agosto del 2018 – Por: Gimena Rojas Esté
Gabriel Barreiros nació en Caracas el 14 de diciembre de 1960, pero fue llevado a España desde muy pequeño. Regresó a la capital venezolana a los diez años y desde entonces comenzó a practicar fútbol con el Club Galicia de la Hermandad Gallega, con lo cual descubre una pasión por el balompié que marcaría su vida para siempre.
En esta interesante entrevista nos comenta sus inicios en el fútbol, sus mejores anécdotas, la participación en la Copa Libertadores y la realidad de los futbolistas venezolanos a finales de los 70 y principios de los años 80.
¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?
- El primer año que jugué fue en infantil “C” del Club Galicia de la Hermandad Gallega. Ese mismo año jugué una final contra el colegio Santo Tomás de Aquino y después del partido le ofrecieron a mi papá una beca de estudio y me fui de una vez a ese colegio a estudiar. Este colegio fue una cuna tremenda, muchos jugadores buenos que tuvo ese equipo se formaron con el entrenador Tabares, allí estuve hasta mi época de juvenil.
¿Cómo preparaban a los futbolistas en aquella época?
- Entrenábamos todos los días en el colegio, las mejores canchas eran las del Loyola, las nuestras no eran la gran cosa pero jugábamos bien allí. El equipo jugaba con un 4-3-3; cuatro atrás, tres en el medio y tres adelante, y los llenábamos de goles a todos.
Yo recuerdo que en mi primer año de “B”, quedé como máximo goleador, para que tengas una idea de lo que era ese equipo marqué 51 goles, el que llegó de segundo jugaba al lado mío y marcó 49.
¿Cuántas partidas tenía la temporada?
- En Distrito éramos once equipos, jugábamos más o menos como 20 partidos por temporada. Jugaban todos los colegios y todos los clubes, era terrible porque a nivel de fanatismo era como más intenso que ahora, se formó una liga súper competitiva y el Santo Tomás era precursor, de allí saltamos varios jugadores al Galicia.
¿Qué vino después de eso?
- Cuando tenía 19 años el padre Carlos me cuadró una prueba con el Madrid, tuve mala suerte porque unos días antes disputando una pelota dividida con un jugador del Don Bosco, me lesioné con una extensión de los ligamentos de la pierna derecha, me tocó hacer rehabilitación.
Cuando llegué a España me llevaron a la ciudad deportiva del Madrid, me presentaron a un jugador que se llamaba Groso que era el que me iba a entrenar, había sido central del Real Madrid. Recuerdo que ese día cayó un palo de agua muy fuerte, podía correr y girar, pero no podía pegar, mi naturaleza era derecho pero hacía goles con la zurda, en esa época se jugaba con balones de cuero cocido que cuando se mojan pesan mucho y bueno… me hicieron sacar un córner con la pierna derecha y cuando saqué las lágrimas me salían del dolor.
Al final hablaron con el cura y le dijeron que era muy buen jugador pero que estaba lastimado.
Después de eso, el cura me dice que aprovechara el viaje para divertirme en los juegos. El entrenador me mete en la alineación como suplente contra el equipo juvenil del Madrid, me puso de centro delantero, yo nunca había jugado esa posición, además no tengo físico para ser centro delantero. Fui a donde el cura y le dije que iba a jugar igual que como lo hacía en el Santo Tomás de Aquino, por donde me diera la gana, en el colegio yo era el único jugador que no tenía posición fija, el cura me dijo que me divirtiera, que hiciera lo que quisiera.
Durante todo el partido no toqué la pelota con la derecha, el partido quedó 5-3, yo marqué 5 goles y le dije al cura, este equipo lo agarramos nosotros con nuestros juveniles en Caracas y no bajan de cinco. Todo porque llevaban el nombre del Madrid que era campeón de Europa, pero los jugadores que estábamos en Caracas éramos unos fenómenos, lo que pasa es que somos venezolanos y no nos conocía nadie. Yo le decía al cura que si yo había hecho cinco goles con una sola pierna que se imaginara si estuvieran todos los verdugos de Caracas.
¿Cómo ves el fútbol?
- Es un deporte grato y a veces ingrato, pero es más ingrato que grato. Tuve la suerte de jugar en aquel entonces con jugadores que me enseñaron mucho, yo aprendí de ellos dentro y fuera de la cacha. Con el que más aprendí fue con un señor que jugó el mundial de México 70, se llamaba Perico León, era mi padrino en la cancha.
¿Cómo fue el salto del fútbol colegial al profesional?
- El salto fue sin querer queriendo, me hicieron una propuesta de un contrato por 15 mil bolívares y después ganaba 3 mil bolívares mensuales, con eso me compré mi primer carro, a dólar 4,30 era más o menos algo, ese año fichamos Pedro y yo. Mi debut fue en Caracas contra un equipo que se llamaba Atlético Falcón, el portero era Franco Jacobich, y ganamos 4-1.
De allí participé en la Copa Libertadores del año 80-81, jugamos contra el equipo brasilero Internacional Porto Alegre, con jugadores de la talla de Falcao y Batista, Mendoza y Roberto “Dinamita”. Ese año quedaron ellos campeones de la Copa Libertadores.
Luego de esto, ¿qué sucedió?
- Me fui a España, el presidente de Valladolid quería ficharme y al Galicia se le abrieron las agallas y no respetaron el acuerdo. Al final el equipo decidió fichar a un argentino, regresé a Venezuela a terminar los tres meses de contrato con el Galicia, me desmoralicé porque sentí que mi carrera me la habían trancado, luego me lesioné y quedé a cargo de un restaurante que tenía mi papá en La Candelaria.
¿Qué ocurrió después?
- Vino el señor Antonio Rodríguez a ofrecerme fichar con el Deportivo Táchira, fue el mejor presidente que tuve con corto tiempo, ese Deportivo Táchira tenía tremendo trabuco, la única Copa Venezuela que tuvo el Deportivo Táchira fue la de ese trabuco. Luego me casé y me vine para Caracas, fiché con el Deportivo Italia y ese año tuve la desdicha de lesionarme, aquí nunca pudieron diagnosticarme, tenía mucha capacidad muscular y por eso no se apreciaba la magnitud de la lesión.
Aquí todos los médicos que me vieron me dijeron que me buscara un trabajo de oficina, entonces me puse en contacto con un doctor en Argentina que se llamaba Horacio Funer, que era el médico de cabecilla de Maradona, tenía 22 años.
¿Cómo era la primera división en esa época?
- Era muy fuerte porque no es como ahora que protegen tanto a los jugadores, cuantas veces no me marcó Carlos "Chiquichagua" Marín. Yo tuve la suerte de que cuando me marcaba ya estaba viejo y yo era un muchacho, pero la verdad que era muy rudo el fútbol en esa época.




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