Para algunos las vacaciones a estas alturas son ya un recuerdo del pasado, mientras que para otros están a punto de terminar. Para ninguno de los dos casos el comienzo de septiembre es fácil.
Pero tranquilos porque, de hecho, la vuelta a las rutinas tiene también sus cosas buenas: nos da la ocasión de emprender retos nuevos y nos da la tranquilidad y seguridad de que cada miembro de la familia tiene sus horarios y tareas.
Eso no quiere decir que nos guste, y si bien la depresión posvacacional no es un término clínico real, en el lenguaje informal todos conocemos esa sensación. Aquí van algunos trucos para que la reentrada en el curso se nos haga menos dura.
No pases de la playa a la oficina de sopetón
Aunque quieras aprovechar hasta el último minuto del verano, puede ser una buena idea volver a tu ciudad unos pocos días antes e ir retomando las rutinas del curso poco a poco: adapta los horarios a los que tendrás una vez que vuelvas al trabajo y el madrugón del primer día te dolerá (un poquito) menos.
Esto puede ser especialmente indicado si tienes niños. Las vacaciones escolares son muy largas y los niños llegan a septiembre que parecen personas distintas a las que dejaron el colegio en junio. Unos cuantos días previos ensayando la reentrada pueden hacerla más fácil para todos.
Empieza descansado
Es probable que tu estado normal sea falto de sueño, pero no hace falta que esa sea la situación el primer día de vuelta de las vacaciones. Intenta empezar con suficientes horas de sueño encima, que ya se encargará la rutina de cambiar eso.

Para eso, es aconsejable ir retomando las horas habituales de sueño unos días antes de volver al trabajo: intenta (y decimos solo intenta porque sabemos que no es fácil) no levantarte demasiado tarde ni irte a dormir a las tantas los días previos a volver a la rutina. Y si tienes problemas para dormir, aquí te damos siete consejos para solucionarlos.
No lo dejes para el 1° de enero
Pensamos en el Año Nuevo como el momento de hacer resoluciones, pero ¿no tiene más sentido hacerlo ahora, a la vuelta de las vacaciones? Piénsalo bien: el verano es el momento en el que dividimos de forma natural el transcurso de los años, especialmente cuando somos estudiantes y después cuando se tienen hijos y los estudiantes son ellos.
Así que retoma esa actitud que sueles tener el 1° de enero y adóptala el 1° de septiembre como el momento en el que empieza un nuevo año.
Proponte nuevos retos

Siguiendo con el punto anterior: ¡es el momento de hacer propósitos! ¿Qué te apetecería empezar? ¿Nuevos retos en el gimnasio? ¿Clases de baile? ¿Mejores hábitos a la hora de comer? ¿Hacer más actividades culturales? ¿Salir más al campo? ¿Retomar un viejo hobby? ¿Una nueva serie? ¿Leer más? ¿Ver más a tus amigos?
Tras la desconexión de las vacaciones, la vuelta a casa es el momento de fijarse nuevos retos y de empezarlos con las pilas cargadas. Incluso puedes fijarte uno nuevo para cada mes del curso.
(Fuente: Vitónica)


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