Uno de los conceptos psicológicos más extendidos fuera de los ámbitos académicos es el de la inteligencia emocional. Frente a la inteligencia tradicional, que se refiere a la capacidad de resolver problemas y de utilizar la lógica, la inteligencia emocional está relacionada con nuestra capacidad de entender y gestionar las emociones, tanto las propias como las ajenas.
Aunque las habilidades relacionadas con esta destreza se pueden aplicar en gran cantidad de situaciones, es especialmente importante utilizar la inteligencia emocional en el trabajo. Las personas que han decidido formarse y emplearla en este contexto notan una gran mejora, tanto en su satisfacción laboral como en sus relaciones con sus compañeros. Incluso, algunos expertos aseguran que se trata de una de las claves para conseguir mayores ingresos.
Por ello, en el artículo de hoy veremos de qué manera se puede aplicar el concepto de la inteligencia emocional en el trabajo. Nos centraremos para ello en tres ámbitos clave: la búsqueda de empleo, el desempeño profesional, y el liderazgo. Pero antes de entrar en profundidad en el tema, dejemos un poco más claro qué es la inteligencia emocional y qué implica exactamente.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Tal y como está definida por Goleman, el creador del concepto, la inteligencia emocional está compuesta por cinco habilidades distintas:
Autoconocimiento. Es decir, la capacidad de comprender nuestros propios sentimientos y estados de ánimo. También implica conocer quiénes somos, nuestros valores, metas y habilidades.
Autorregulación. Hablamos de la capacidad de controlar nuestras emociones. De esta manera, podremos utilizarlas a nuestro favor en lugar de tener que luchar contra ellas.
Motivación. Se trata de la habilidad para fijarnos metas exigentes y enfocarnos para conseguirlas a pesar de las dificultades.
Empatía, también conocida como la capacidad para entender los sentimientos, emociones y necesidades de los demás. A veces se describe la empatía como “ponerse en el lugar del otro”.
Por último, las habilidades sociales, todo el conjunto de destrezas que nos ayudan a relacionarnos de forma más efectiva con los demás. Incluyen diferentes habilidades, como el liderazgo, la persuasión o la intuición social.
Las cinco dimensiones son fundamentales para desarrollar la inteligencia emocional en el trabajo, pero cada una de ellas será más útil en una situación distinta.
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(Fuente: La mente es maravillosa)


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