Los niños no se definen por sus notas escolares


La sociedad ha ido alimentando la hiperpaternidad o, lo que es lo mismo, la obsesión de los padres porque los hijos alcancen unas habilidades académicas específicas que garanticen una buena profesión futura. Se nos olvida, como sociedad y como educadores, que los niños no definen su valor por sus notas escolares.

Como consecuencia, al no cejar en nuestro empeño de priorizar los resultados académicos, estamos descuidando las habilidades para la vida. Nuestros hijos son pequeñas personas que no se definen por sus logros o sus fracasos, sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza.


Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos

En este sentido para garantizar el bienestar infantil y adolescente, es necesario fortalecer psicológicamente a los niños y prepararles para hacer frente a las dificultades emocionales e interpersonales que acompañan de manera intrínseca a la vida cotidiana.

Porque al fin y al cabo la vida no es sólo lo que transmiten los cuentos de hadas y esto es algo que debemos tener muy presente en la crianza de nuestros pequeños. Solo así les daremos habilidades para minimizar el malestar y prevenir los problemas psicológicos que se derivan de las propias dificultades vitales.

Esto les ayudará a crecer sanos y a desarrollar una personalidad saludable que se enfoque en el bienestar y en la calidad de vida. Así, las bases de este mismo fortalecimiento se asientan en 3 pilares:

El equilibrio emocional.
Las relaciones interpersonales satisfactorias.
El desarrollo personal-profesional.


(Fuente: La Mente es Maravillosa) 

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