Una flotará en el agua y otra quedará rodeada de vegetación. También proyectan una sin contaminación y otra súper tecno.
En el siglo XVIII, solamente el 13% de la población mundial residía en grandes metrópolis. Para 2008, el porcentaje se elevó al 55% y las previsiones para 2050, según un documento de la ONU, es que alcancen el 68%. En vista de esta concentración civil en espacios cada vez más reducidos, muchos expertos comienzan a imaginar cómo será la geografía urbana para este siglo. Así, cuatro modelos de centros futuristas, con edificios hiperconectados, que son respetuosos del medio ambiente y también, son sustentables.
Las grandes capitales se preparan para recibir en los próximos años cerca de 2.500 millones de personas. Así, para 2030, el planeta tendrá 43 mega ciudades con más de 10 millones de habitantes cada una. En este sentido, la urbanización debe ser un proceso que se apoye en los tres pilares del desarrollo sostenible: el económico, el social y el ambiental.
Como el 71% de la superficie de la Tierra está cubierta por el agua, y los océanos contienen alrededor del 96,5% de toda el agua del planeta, no sería inverosímil el concepto de una nación flotante. Y ese es el reto que afronta la organización Seasteading Institute, crear viviendas sostenibles en aguas internacionales. Este proyecto - fundado por Patri Friedman, nieto del famoso economista Milton Friedman- comenzará a gestarse en aguas próximas a la isla de Tahití, en la Polinesia francesa.
La iniciativa, además de un plan arquitectónico para cimentar sobre el océano, también tiene parte de utopía. Su intención es convertirse en una ciudad hiperconectada pero a la vez, independizarse del resto del continente. Un espacio para crear innovación social y experimentar con nuevos estilos de vida, en un entorno respetuoso con el medio ambiente y sin una autoridad central.
Por ello, dispondrá de domos hidropónicos para cultivar y cosechar sus propios alimentos y desalinizadores para potabilizar el agua. Los residuos orgánicos serán recolectados por buques cisterna y trasladados a una zona de compostaje externa, explican sus creadores en el sitio web del proyecto. Además, estará circundada por un murallón que la protegerá de los fuertes vientos y olas que puedan ponerla en peligro.
La meta es erigir cerca de una docena de estructuras para 2020, incluidas casas, hoteles, oficinas y restaurantes, con un costo cercano a 60 millones de dólares. Para costear esta inversión, el ala financiera del Silicon Valley creó una moneda digital llamada 'coin offering'.
(Fuente: Clarín)



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